jueves, 20 de mayo de 2010

¿Adquirirá el consumidor post crisis marcas blancas?

La lógica de mercado se cumplió matemáticamente. En cuanto la crisis se empezó a notar en los bolsillos del consumidor, se produjo un efecto de sustitución de productos de marca de fabricante por productos de marca de distribuidor. ¿Razón fundamental para este cambio?. El precio.

La lógica indicaría también que cuando se salga de la crisis y se recupere el poder adquisitivo (hay que ir pensando en ello, la crisis ya pilló desprevenida a muchas empresas, que no lo haga también la recuperación), el consumidor volverá a consumir productos de marca. Algo así como que si empieza a llover abro el paraguas, pero cuando deja de hacerlo lo cierro. Sin embargo, hay indicios de que esto no tiene porque ser así.
Las razones que pueden empujar a que las marcas blancas mantengan las posiciones ganadas con la crisis son varias, algunas conseguidas por las propias marcas de distribución y otras fruto de la sociedad actual.

  • La primera es la calidad del producto de marca blanca. Muchas marcas de distribuidor han conseguido una calidad excelente, de tal forma que el consumidor no está dispuesto a pagar más por ese producto. Y no sólo lo han conseguido con un desarrollo adecuado del producto, también nos lo han transmitido, nos han comunicado por diferentes vías que puede existir calidad y precio bajo. Y nos lo han enseñado en campañas publicitarias, en medios de comunicación y en el mismo punto de venta.
  • La segunda es la evolución de la sociedad. Ya no vivimos en una España o en una Europa de baja cultura, cuyos ciudadanos carecen de elementos de análisis. Por tanto, el consumidor ya no se basa sólo en el elemento precio para valorar la calidad de un producto. El comprador lee la etiqueta, compara los productos, lo discute con otros consumidores, se plantea el reparto de su presupuesto según estos criterios. Por tanto, cuando tenga dinero, no tendrá porque comprar el producto más caro, si no que seguirá manteniendo su fidelidad a la calidad o a sus gustos.

Cuando llegó la crisis, el consumidor se vio obligado a comprar más barato, pero se encontró con quien le ofrecía calidad a ese precio, y cuando vuelva a tener dinero, podrá gastar más, pero exigirá más calidad a cambio, y si no encuentra justificación para un mayor desembolso no lo llevará a cabo. Prueba de ello es que existen fidelidades a marcas blancas, Mercadona se lleva la palma, frente a Carrefour por ejemplo.

Por tanto, pensar que estamos en la sociedad de los años 70, cuando el consumidor se movía únicamente por la variable precio es un error. No todas las crisis son iguales, pero no ya por las condiciones económicas en si, si no porque el conocimiento del consumidor es diferente.
De este modo, es necesario que las empresas vayan planificando qué hacer con sus marcas. Es verdad que en estos momentos es muy difícil pensar a largo y ni siquiera a medio plazo, si justamente sabemos si sobreviviremos al corto, pero hay que hacer el esfuerzo de pensar en el futuro.

Hay que pensar en adaptar el producto a las exigencias del consumidor post crisis. Un consumidor al que se le ha permitido obtener calidad a un precio menor. ¿Qué le podremos dar ahora a cambio?. Productos innovadores, vínculos diferentes… suena muy manido, pero, sí, es la hora de pensar en la innovación.

La potenciación por ejemplo de productos gourmet es un caso de buena práctica. Producto innovador, prestaciones innovadoras (sensaciones nuevas), y un posicionamiento de mercado muy definido que permite fidelizar al cliente. Innovación por tanto en producto y marketing. Aunque parezca mentira, una buena porción del cliente de marca blanca también lo es de los productos gourmet. ¿Cómo hacer que salgan a la luz?. No lo olvidemos, el cliente post crisis será distinto al que era antes de la crisis, porque en la crisis todos aprendemos, los clientes también. Pensar lo contrario sería un error.

domingo, 9 de mayo de 2010

A modo de resumen...del Desayuno Inteligente y Competitivo

Tal y como podéis ver debajo, hace unos días estuvimos desayunando, no solamente café con leche...sino también, sobre todo, Conocimiento. El conocimiento que, generosamente, nos aportaron aquellos que, pioneros en la implantación de la Inteligencia Competitiva, vienen saltando obstáculos con esfuerzo, pero también con la ilusión del que persigue un reto nuevo, del que espera lograr el objetivo propuesto: la excelencia en su desempeño competitivo, a través del conocimiento preciso y anticipado de oportunidades de negocio.

Conforme a lo convenido al final de la mañana, os adjunto, debajo, un breve resumen a modo de compendio de lo que entre todos compartimos.

Después de las interesantes ponencias de CINFA, IBERDROLA y REPSOL, sobre sus respectivas experiencias en la aplicación de la Inteligencia Competitiva en sus organizaciones, se constituyeron 4 mesas de debate.

Se invitó a sus componentes a comentar las ventajas e inconvenientes en la implantación, real o posible, de la IC en sus propias organizaciones.
Para centrar el debate, se concretaron los siguientes tres focos de estudio, que se reflejan a continuación, junto con el resumen de las aportaciones de los participantes:

¿Cuándo es necesario el cambio hacia la IC? Factores críticos de la implantación

Cualquier organización, incluso desde su inicio de actividad, utiliza la Inteligencia, si bien lo hace de forma más o menos organizada, simple y/o por medios tradicionales, o más sofisticados.

En lo que se refiere a la IC organizada, en general, se aprecia una extrema coincidencia en el origen puntual de la introducción de la Inteligencia Competitiva en las organizaciones, para dar respuesta a una necesidad concreta y, en ocasiones, crítica, de muy diverso nivel de impacto estratégico: Desde ayudar al Análisis Externo (Plan Estratégico), hasta en el lanzamiento de un nuevo producto, o investigar financieramente a un competidor.

La necesidad de gestionar una excesiva cantidad de información sobre el entorno es también motivo suficiente, en ciertas ocasiones, para dotarse, en un primer nivel de aproximación, de repositorios generales y herramientas software, a veces sin una completa consciencia sobre el enfoque integral de la IC.

No obstante, como factor crítico, existe un consenso sobre la necesidad de un cierto “caldo de cultivo” para catalizar el proceso de organización formal e implantación de la IC como una herramienta de gestión integral estratégica. Fundamentalmente, destacan el decidido apoyo de la Alta Dirección y la progresiva introducción de una cultura corporativa de gestión estratégica.

Finalmente, se menciona también la necesidad de contar con metodologías y procedimientos que garanticen una sistemática en la práctica de IC.

Resistencias y formas de superarlas

En este punto, incluso desde la intervención anterior de las empresas ponentes, se constata una cierta falta de homogeneidad, o incluso lagunas, en la terminología sobre IC que ocasiona cierta confusión en cuanto a su naturaleza, ámbitos de aplicación, responsabilidad, etc. dentro de las organizaciones.

Si bien, dada la juventud de esta disciplina, este obstáculo es absolutamente lógico, se irá superando progresivamente, a través de esfuerzos de comunicación, difusión y, sobre todo, normalización, por parte de aquellas compañías especializadas en IC que han asumido, dentro de su misión, la conceptualización precisa. Este fenómeno ya ocurrió, hace 20 años, con la Calidad.

La carencia, coyuntural o estructural, de recursos, económicos o humanos cualificados, es también mencionada como un obstáculo relativamente frecuente.

Otra resistencia importante puede ser la actitud del personal: la implantación de la IC requerirá de la necesidad de cambios que, lógicamente, afectan a las personas. Uno de los mayores problemas es el exceso de información y datos que se recopilan en IC, y si a esto se suma que tales actividades normalmente se comparten con otras tareas, a quien le toca ejecutarlas las percibe como una carga adicional de trabajo.

La cultura empresarial ha sido comentada como la barrera más fuerte y más resistente para la implantación de un sistema de IC.

Se vieron dos alternativas simultáneas para su superación. La primera tiene que ver con el compromiso y apoyo de Dirección, tanto para destinar recursos como para reconocer y dar entidad a la unidad en toda la organización.

La segunda tiene que ver con conseguir cambiar la resistencia por implicación, y esto podría lograrse con una participación de todos los eslabones jerárquicos.

Pero también puede ocurrir que sea el Comité de Dirección quien constituya un potencial factor de resistencia (“¿Para qué necesitamos otro consultor? Ya conocemos el entorno”)

La mejor forma de superar esta resistencia es enfocar soluciones de IC orientadas a Proyecto, de manera que se haga patente su utilidad práctica y rentable.

En el apartado de metodología de implantación, la carencia de experiencia interna en la organización se muestra como un serio freno, que debería ser superado mediante el soporte externo de compañías especializadas en Sistemas de IC.

Logros, ventajas y satisfacciones que puede dar el proceso

En este aspecto, las respuestas has sido extremadamente diversas, entre las que podemos destacar:

• Un sistema adecuado y sistemático de la información y aplicado a las decisiones que se tienen que tomar, obligatoriamente debe de manifestarse en un incremento de productividad.

• Disponer de herramientas para llevar a cabo la vigilancia, con parámetros e indicadores, permite tener una cierta estructura organizada, haber dado ya los primeros pasos para después poder avanzar.

• Definición de productos concretos y creación de necesidades nuevas que se pueden satisfacer.

• Buscar y llegar a la diferenciación con un proyecto totalmente nuevo.

• Eficiencia en la sistemática de trabajo.

Hasta aquí, el resumen de las aportaciones que, en nombre de la organización conjunta del Acto, ESIC e INFOCENTER, quisiera agradecer a todos los participantes, por su enriquecedora colaboración.

Y, cómo no, también animaros a aportar cualquier comentario sobre este resumen y, en general, a participar en este Blog, donde vuestros comentarios serán siempre bienvenidos.

Para eso, sugiero, como tema general de reflexión y debate, que pensemos, entre todos, cómo vencer la resistencia de los que, ante cualquier propuesta, "ya lo saben todo" Aquellos que viven en un entorno mental un tanto hermético, y dudan de que las cosas puedan hacerse mejor y/o diferentemente de como ellos piensan. Es decir, de la resistencia a la Innovación, en su más amplia acepción.  

¡Hasta pronto!

Jose Bernad.
Director de Formación y Publicaciones en INFOCENTER

Laboratorios Cinfa modelo a seguir en aplicación de la Inteligencia Competitiva

El desayuno que organizado por ESIC y en el que participamos como expertos en IC, destaca a Laboratorios Cinfa como uno de los ejemplos a seguir en las practicas de IC.http://www.diariodenavarra.es/edicionimpresa/indice.asp?seccion=dine&dia=20100509&&
Los que asistimos al seminario pudimos escuchar a  expertos como Rocio Cuesta de REPSOL, "solo" 30.000 personas a las que dar soluciones de IC o a Jose Luis de la Fuente de IBERDROLA, donde la IC es critica para la expansion de la red o a Pedro Busto de Saint Gobain, Alejandro Fernandez de CAIXA, en fin que pasamos una mañana entretenida, que termino en el Bodegon de Sarria, en la Estafeta casi preparada para los San Fermines, otro motivo para concentrarnos alrededor de unos churros en la Mañueta  y un "encierro de IC".

martes, 4 de mayo de 2010

¿En qué estamos innovando...y dónde se gana realmente dinero?

Se habla largo y tendido sobre la Innovación rentable, generalmente asociada a inversiones en I+D, sobre todo aplicada a tecnología enfocada a procesos y productos. Sin embargo, si lo miramos desde el rigor de la investigación realizada por firmas especializadas, relevantes a nivel global...no parece estar tan claro.


En un estudio realizado en 2006, la consultora DOBLIN reflejó la rentabilidad relativa de las inversiones realizadas, en función de la etapa de la Cadena de Valor en que se concentraba la inversión. Los resultados fueron sorprendentes...

 


Como puede observarse, parece que es mucho más rentable la innovación en los extremos de la Cadena de Valor: Modelos de Negocio y Redes de Partners, al comienzo, y Experiencia del Cliente, Marca, Canal...que en la etapas centrales, Proceso y Oferta al Mercado.


Pero ¿y en España, en particular...qué tal lo hemos hecho? ¿En qué hemos estado invirtiendo nuestro esfuerzo en I+D?




Como puede observarse, el esfuerzo se ha realizado, fundamentalmente, en Eficiencia del Producto...tal y como cualquier país ¿emergente?

Frente a esto, veamos cómo, en otros lares...han ido espabilando...por ejemplo en el Reino Unido:

¿Que inventen ellos? No es esta la mejor forma de caminar hacia la "reconversión de la estructura productiva hacia una economía sostenible" (A lo mejor se refieren solamente al aspecto medioambiental...porque, desde luego, no parece entenderse bien en el ámbito competitivo)

La solución, opino humildemente, pasar por educar a la comunidad empresarial...y al ámbito institucional, en olvidar, un poco, las subvenciones directas a la Investigación y apoyar la formación de los recursos humanos en una cultura basada en el desarrollo de innovación competitiva, enfocada a oportunidades reales en el mercado.

Pero eso significa apoyar la Inteligencia Competitiva...y hace falta una cierta extensión de la consciencia sobre su potencial real...que todavía no se ha logrado.

Más ventaja todavía para quienes ya la utilicen...o estén pensando hacerlo a corto plazo. Porque la Innovación rentable produce mayor retorno, en menor plazo, que lo que representa una subvención...para dotarse de una tecnología que todavía no sabemos si resultará en un producto más que el mercado realmente necesita...o no.


  

sábado, 1 de mayo de 2010

Especulando con burbujas especulativas



En el interesante artículo de mi compañero Javier Roncal titulado “El coche eléctrico: ¿nueva burbuja especulativa?” se nos recuerda el peligro de las políticas de subvención a determinados sectores considerados estratégicos para lo que se ha dado por llamar nueva economía sostenible. El mejor ejemplo de ellos es el desarrollo explosivo de las energías renovables en España fruto de políticas de desarrollo, de mucha propaganda, pero también de mucho trabajo, esfuerzo e imaginación.

Bien es verdad, no se puede negar, que existe un interés politiquero más que político en el desarrollo visible de estas tecnologías teóricamente respetuosas con el medio ambiente. También hay un interés especulativo, como no, pero ¿son estos argumentos suficientemente potentes como para no potenciar una línea de investigación o negocio?.

Al fin y al cabo hay muchas formas de subvención, directas o indirectas. Está claro que la subvención directa es tan visible como apetitosa, pero por ejemplo, ¿no es una forma de subvención indirecta el potenciar ciertas carreras universitarias o líneas de formación profesional? ¿y la subvención de determinadas líneas de I+D+i en centros tanto públicos como privados?. (Algún día habrá que escribir sobre cómo algunos centros tecnológicos “aprovechan” algunas subvenciones).

El problema no es la subvención directa en sí, el problema es cuando ésta se convierte en algo aislado, sin correspondencia a una estrategia de desarrollo económico y social que abarque todos los escalones de desarrollo, desde la educación más básica, a la investigación, al desarrollo de producto, el control de efectos y por supuesto la continua innovación en todos los eslabones. Es en ese caso cuando la burbuja estalla, como se caen unas paredes sin cimientos.

Por eso se debe exigir a los responsables económicos que piensen, mediten y decidan unas líneas estratégicas de fundamento, sostenibles en el tiempo, y que no cambien según sople el aire, porque sin esas líneas lo único que se pueden desarrollar son burbujas que explotarán a la mínima y alimentarán a toda la panda de tiburones que especulan hasta con la propia posibilidad de que estemos dentro de una burbuja especulativa. De forma que si se apuesta por el coche eléctrico se apueste de verdad, no para salir en titulares o ser ejemplo en Greenpeace.

miércoles, 28 de abril de 2010

El vehículo híbrido: un paso obligado para el desarrollo de las nuevas baterías

A todas luces el futuro corresponde al coche eléctrico, en tanto que la electricidad permite un empleo de la energía más eficiente que el proporcionado por los combustibles fósiles. No obstante, este futuro no está tan cerca como lo que reflejan los medios de comunicación.

A diario somos bombardeados con noticias sensacionalistas y/o propagandísticas, procedentes de los distintos grupos de interés, que afirman la inminente explosión del mercado del coche eléctrico. No obstante, estas noticias rara vez recogen información técnica o de costes reales: si muchos titulares fuesen ciertos, hace tiempo que estaríamos disfrutando de esta tecnología.


A día de hoy los coches eléctricos pueden encontrar un nicho de mercado en aplicaciones similares a las del micro-coche en grandes metrópolis como Londres o Nueva York, favorecidos por las restricciones al tráfico contaminante. Estos coches pequeños ofrecen prestaciones modestas y alcances reducidos (recordemos el “círculo vicioso”), si bien suficientes para su uso urbano. Además, dada la necesidad de contención del peso, que dificulta superar los “crash test”, en muchos casos se comercializan como micro-coches o cuadriciclos (tal es el caso del modelo Reva, el vehículo eléctrico más vendido del mundo).

Por su parte, los coches eléctricos capaces de competir en alcance, prestaciones y coste con los de motor de combustión interna tendrán que esperar la aparición de un nuevo tipo de baterías. Estas últimas, sin lugar a dudas, irán mejorando sus prestaciones, ya que existe un importante estímulo para su desarrollo, así como prometedoras líneas de investigación. Entre tanto, los vehículos híbridos constituyen el puente tecnológico más razonable en pos de la electrificación del transporte.
En este sentido, el crecimiento progresivo del mercado de híbridos constituirá un incentivo extra al desarrollo de la capacidad y prestaciones de las baterías eléctricas, permitiendo en último término que los vehículos híbridos prescindan de sus motores de combustión interna. Por el momento los híbridos de mayor éxito son de tipo paralelo (Toyota Prius y Honda Insight, por ejemplo), pero se espera que a corto-medio plazo empiecen a crecer las ventas de híbridos en serie (como el Chevrolet Volt).


Mientras que la tecnología de híbridos en paralelo permite el máximo perfeccionamiento de los vehículos de combustión interna, representando de los dos tipos la opción más conservadora (los denominados “mild hybrids”, el camino elegido por la mayoría de fabricantes alemanes de coches de lujo), los híbridos en serie se sitúan a menor distancia de los coches eléctricos puros. Ambos tipos emplearán motores de combustión interna de rendimiento mejorado con reducciones en los consumos del orden de un 25% (a pesar de lo que digan los tacaños fabricantes todavía existe margen de mejora en el rendimiento de los motores alternativos). Por su parte, la reducción en peso generalizada en todos los tipos de vehículos reportará mayores ahorros en los consumos.

Es imposible predecir cuándo alcanzará la madurez la tecnología de acumuladores eléctricos. No obstante, es probable que antes de emplearlos en automoción se usen en electrónica de consumo, como hasta ahora. Por eso, el día en que la batería de nuestros teléfonos móviles multiplique su duración varias veces podremos empezar a pensar que el cambio se encuentra realmente a la vuelta de la esquina.


Javier Roncal

El gasoil es del orden de 30 veces más eficaz que las ultimas baterías de ion litio

En la actualidad, el desarrollo del automóvil eléctrico se encuentra obstaculizado por la falta de una tecnología de baterías válida. Aunque las recargables han registrado importantes avances en los últimos 20 años, siguen siendo ineficientes frente a los combustibles fósiles.

El auge del sector de electrónica de consumo ha propiciado un importante estímulo para el desarrollo de la tecnología de las baterías, anteriormente ligadas a la investigación en el campo aeroespacial. Así, las baterías que a día de hoy se empiezan a montar en los nuevos coches eléctricos, las de iones de litio (comercializadas por Sony por primera vez en 1991), son las mismas que empleamos en nuestros teléfonos móviles y ordenadores portátiles.

Los acumuladores de ion litio, pese a ser un avance importante, todavía no alcanzan una densidad de almacenamiento de energía suficiente, obligando a vehículos como el deportivo eléctrico Tesla Roadster, con un precio de venta de 84.000 euros (sin impuestos), a cargar con 450 kg de baterías (36,4% del peso del coche). Teóricamente, éstas proporcionan una autonomía de 393 km, eso sí, en condiciones ideales, ya que numerosos informes recogen pruebas reales que señalan alcances hasta un 40% inferiores. Inevitablemente, la baja capacidad de almacenamiento de las baterías actuales conduce a “círculos viciosos”: si se emplean baterías más pesadas para lograr mayor autonomía, el coche termina necesitando dicha energía para arrastrar el peso de éstas y ulteriormente no aumenta su alcance.
Para que nos hagamos una idea, el gasoil proporciona del orden de 30 veces más energía impulsora por kg que las actuales baterías de ion litio (comparación para rendimientos del 25% y 80% del motor de combustión interna y del eléctrico, respectivamente). A grosso modo, 50 kg de combustible diesel (aproximadamente el volumen de un tanque corriente) equivalen a unos 1500 kg de baterías. En última instancia, la única comparación válida sería una de tipo empírico, comparando coches de pesos y prestaciones similares.

Por su parte, el otro gran problema es el elevado coste de los acumuladores. Dependiendo de la fuente consultada, el coste por kWh de las baterías de ion litio para aplicaciones de tracción en vehículos eléctricos oscila entre 600 y 1000 US$/kWh. Así, un acumulador como el del mencionado Tesla Roadster, de 53 kWh de capacidad, costaría entre 31.800 y 53.000 dólares.
En definitiva, el desarrollo del coche eléctrico requiere un importante salto cualitativo en el campo de las baterías que permita multiplicar varias veces la capacidad de las mismas.
Javier Roncal