martes, 4 de mayo de 2010

¿En qué estamos innovando...y dónde se gana realmente dinero?

Se habla largo y tendido sobre la Innovación rentable, generalmente asociada a inversiones en I+D, sobre todo aplicada a tecnología enfocada a procesos y productos. Sin embargo, si lo miramos desde el rigor de la investigación realizada por firmas especializadas, relevantes a nivel global...no parece estar tan claro.


En un estudio realizado en 2006, la consultora DOBLIN reflejó la rentabilidad relativa de las inversiones realizadas, en función de la etapa de la Cadena de Valor en que se concentraba la inversión. Los resultados fueron sorprendentes...

 


Como puede observarse, parece que es mucho más rentable la innovación en los extremos de la Cadena de Valor: Modelos de Negocio y Redes de Partners, al comienzo, y Experiencia del Cliente, Marca, Canal...que en la etapas centrales, Proceso y Oferta al Mercado.


Pero ¿y en España, en particular...qué tal lo hemos hecho? ¿En qué hemos estado invirtiendo nuestro esfuerzo en I+D?




Como puede observarse, el esfuerzo se ha realizado, fundamentalmente, en Eficiencia del Producto...tal y como cualquier país ¿emergente?

Frente a esto, veamos cómo, en otros lares...han ido espabilando...por ejemplo en el Reino Unido:

¿Que inventen ellos? No es esta la mejor forma de caminar hacia la "reconversión de la estructura productiva hacia una economía sostenible" (A lo mejor se refieren solamente al aspecto medioambiental...porque, desde luego, no parece entenderse bien en el ámbito competitivo)

La solución, opino humildemente, pasar por educar a la comunidad empresarial...y al ámbito institucional, en olvidar, un poco, las subvenciones directas a la Investigación y apoyar la formación de los recursos humanos en una cultura basada en el desarrollo de innovación competitiva, enfocada a oportunidades reales en el mercado.

Pero eso significa apoyar la Inteligencia Competitiva...y hace falta una cierta extensión de la consciencia sobre su potencial real...que todavía no se ha logrado.

Más ventaja todavía para quienes ya la utilicen...o estén pensando hacerlo a corto plazo. Porque la Innovación rentable produce mayor retorno, en menor plazo, que lo que representa una subvención...para dotarse de una tecnología que todavía no sabemos si resultará en un producto más que el mercado realmente necesita...o no.


  

sábado, 1 de mayo de 2010

Especulando con burbujas especulativas



En el interesante artículo de mi compañero Javier Roncal titulado “El coche eléctrico: ¿nueva burbuja especulativa?” se nos recuerda el peligro de las políticas de subvención a determinados sectores considerados estratégicos para lo que se ha dado por llamar nueva economía sostenible. El mejor ejemplo de ellos es el desarrollo explosivo de las energías renovables en España fruto de políticas de desarrollo, de mucha propaganda, pero también de mucho trabajo, esfuerzo e imaginación.

Bien es verdad, no se puede negar, que existe un interés politiquero más que político en el desarrollo visible de estas tecnologías teóricamente respetuosas con el medio ambiente. También hay un interés especulativo, como no, pero ¿son estos argumentos suficientemente potentes como para no potenciar una línea de investigación o negocio?.

Al fin y al cabo hay muchas formas de subvención, directas o indirectas. Está claro que la subvención directa es tan visible como apetitosa, pero por ejemplo, ¿no es una forma de subvención indirecta el potenciar ciertas carreras universitarias o líneas de formación profesional? ¿y la subvención de determinadas líneas de I+D+i en centros tanto públicos como privados?. (Algún día habrá que escribir sobre cómo algunos centros tecnológicos “aprovechan” algunas subvenciones).

El problema no es la subvención directa en sí, el problema es cuando ésta se convierte en algo aislado, sin correspondencia a una estrategia de desarrollo económico y social que abarque todos los escalones de desarrollo, desde la educación más básica, a la investigación, al desarrollo de producto, el control de efectos y por supuesto la continua innovación en todos los eslabones. Es en ese caso cuando la burbuja estalla, como se caen unas paredes sin cimientos.

Por eso se debe exigir a los responsables económicos que piensen, mediten y decidan unas líneas estratégicas de fundamento, sostenibles en el tiempo, y que no cambien según sople el aire, porque sin esas líneas lo único que se pueden desarrollar son burbujas que explotarán a la mínima y alimentarán a toda la panda de tiburones que especulan hasta con la propia posibilidad de que estemos dentro de una burbuja especulativa. De forma que si se apuesta por el coche eléctrico se apueste de verdad, no para salir en titulares o ser ejemplo en Greenpeace.

miércoles, 28 de abril de 2010

El vehículo híbrido: un paso obligado para el desarrollo de las nuevas baterías

A todas luces el futuro corresponde al coche eléctrico, en tanto que la electricidad permite un empleo de la energía más eficiente que el proporcionado por los combustibles fósiles. No obstante, este futuro no está tan cerca como lo que reflejan los medios de comunicación.

A diario somos bombardeados con noticias sensacionalistas y/o propagandísticas, procedentes de los distintos grupos de interés, que afirman la inminente explosión del mercado del coche eléctrico. No obstante, estas noticias rara vez recogen información técnica o de costes reales: si muchos titulares fuesen ciertos, hace tiempo que estaríamos disfrutando de esta tecnología.


A día de hoy los coches eléctricos pueden encontrar un nicho de mercado en aplicaciones similares a las del micro-coche en grandes metrópolis como Londres o Nueva York, favorecidos por las restricciones al tráfico contaminante. Estos coches pequeños ofrecen prestaciones modestas y alcances reducidos (recordemos el “círculo vicioso”), si bien suficientes para su uso urbano. Además, dada la necesidad de contención del peso, que dificulta superar los “crash test”, en muchos casos se comercializan como micro-coches o cuadriciclos (tal es el caso del modelo Reva, el vehículo eléctrico más vendido del mundo).

Por su parte, los coches eléctricos capaces de competir en alcance, prestaciones y coste con los de motor de combustión interna tendrán que esperar la aparición de un nuevo tipo de baterías. Estas últimas, sin lugar a dudas, irán mejorando sus prestaciones, ya que existe un importante estímulo para su desarrollo, así como prometedoras líneas de investigación. Entre tanto, los vehículos híbridos constituyen el puente tecnológico más razonable en pos de la electrificación del transporte.
En este sentido, el crecimiento progresivo del mercado de híbridos constituirá un incentivo extra al desarrollo de la capacidad y prestaciones de las baterías eléctricas, permitiendo en último término que los vehículos híbridos prescindan de sus motores de combustión interna. Por el momento los híbridos de mayor éxito son de tipo paralelo (Toyota Prius y Honda Insight, por ejemplo), pero se espera que a corto-medio plazo empiecen a crecer las ventas de híbridos en serie (como el Chevrolet Volt).


Mientras que la tecnología de híbridos en paralelo permite el máximo perfeccionamiento de los vehículos de combustión interna, representando de los dos tipos la opción más conservadora (los denominados “mild hybrids”, el camino elegido por la mayoría de fabricantes alemanes de coches de lujo), los híbridos en serie se sitúan a menor distancia de los coches eléctricos puros. Ambos tipos emplearán motores de combustión interna de rendimiento mejorado con reducciones en los consumos del orden de un 25% (a pesar de lo que digan los tacaños fabricantes todavía existe margen de mejora en el rendimiento de los motores alternativos). Por su parte, la reducción en peso generalizada en todos los tipos de vehículos reportará mayores ahorros en los consumos.

Es imposible predecir cuándo alcanzará la madurez la tecnología de acumuladores eléctricos. No obstante, es probable que antes de emplearlos en automoción se usen en electrónica de consumo, como hasta ahora. Por eso, el día en que la batería de nuestros teléfonos móviles multiplique su duración varias veces podremos empezar a pensar que el cambio se encuentra realmente a la vuelta de la esquina.


Javier Roncal

El gasoil es del orden de 30 veces más eficaz que las ultimas baterías de ion litio

En la actualidad, el desarrollo del automóvil eléctrico se encuentra obstaculizado por la falta de una tecnología de baterías válida. Aunque las recargables han registrado importantes avances en los últimos 20 años, siguen siendo ineficientes frente a los combustibles fósiles.

El auge del sector de electrónica de consumo ha propiciado un importante estímulo para el desarrollo de la tecnología de las baterías, anteriormente ligadas a la investigación en el campo aeroespacial. Así, las baterías que a día de hoy se empiezan a montar en los nuevos coches eléctricos, las de iones de litio (comercializadas por Sony por primera vez en 1991), son las mismas que empleamos en nuestros teléfonos móviles y ordenadores portátiles.

Los acumuladores de ion litio, pese a ser un avance importante, todavía no alcanzan una densidad de almacenamiento de energía suficiente, obligando a vehículos como el deportivo eléctrico Tesla Roadster, con un precio de venta de 84.000 euros (sin impuestos), a cargar con 450 kg de baterías (36,4% del peso del coche). Teóricamente, éstas proporcionan una autonomía de 393 km, eso sí, en condiciones ideales, ya que numerosos informes recogen pruebas reales que señalan alcances hasta un 40% inferiores. Inevitablemente, la baja capacidad de almacenamiento de las baterías actuales conduce a “círculos viciosos”: si se emplean baterías más pesadas para lograr mayor autonomía, el coche termina necesitando dicha energía para arrastrar el peso de éstas y ulteriormente no aumenta su alcance.
Para que nos hagamos una idea, el gasoil proporciona del orden de 30 veces más energía impulsora por kg que las actuales baterías de ion litio (comparación para rendimientos del 25% y 80% del motor de combustión interna y del eléctrico, respectivamente). A grosso modo, 50 kg de combustible diesel (aproximadamente el volumen de un tanque corriente) equivalen a unos 1500 kg de baterías. En última instancia, la única comparación válida sería una de tipo empírico, comparando coches de pesos y prestaciones similares.

Por su parte, el otro gran problema es el elevado coste de los acumuladores. Dependiendo de la fuente consultada, el coste por kWh de las baterías de ion litio para aplicaciones de tracción en vehículos eléctricos oscila entre 600 y 1000 US$/kWh. Así, un acumulador como el del mencionado Tesla Roadster, de 53 kWh de capacidad, costaría entre 31.800 y 53.000 dólares.
En definitiva, el desarrollo del coche eléctrico requiere un importante salto cualitativo en el campo de las baterías que permita multiplicar varias veces la capacidad de las mismas.
Javier Roncal

domingo, 25 de abril de 2010

El faro inútil


El Cabo de San Antonio, en Jávea, se caracteriza por sus acantilados de más de 100 metros y por su faro que alumbra las noches esta villa.

Curiosamente hace unos cuantos meses se averió el faro, y estuvo sin funcionar varios días. La sorpresa de las autoridades competentes fue que ningún barco reparó en ello. Nadie se quejó, nadie reclamo, ni los barcos con modernos sistemas de localización como mercantes que navegan por el Mediterráneo o los ferrys que unen Denia con Ibiza, ni los pequeños barcos pesqueros de bajura que de noche se orientan de forma más rudimentaria.

Las preguntas que surgen son: ¿cuándo dejo el faro de orientar a los marineros? ¿por qué nadie dijo nada? ¿hay alguna forma de que alguien diga algo?.


Si pensamos en nuestra organización, en los "faros" que nos alertan de los peligros de la costa. ¿Sabemos realmente si estos faros funcionan y toda la organización los utiliza? ¿Estará parte de la organización localizando los peligros por sus propios medios sin que el resto lo sepa?. ¿Tenemos en la organización establecido un sistema de revisión de los faros, de su utilidad, de la conveniencia de utilizar nuevos sistemas de orientación?.


Deberíamos pensar en ello, no vaya a ser que estemos perdiendo recursos invertidos en faros inútiles, tiempo, y lo que es todavía peor... no vaya a ser que por utilizar unos faros inútiles estemos perdiendo oportunidades que otros sí saben ver.


miércoles, 21 de abril de 2010

El coche eléctrico: ¿nueva burbuja especulativa?

¿No estaremos ante una nueva burbuja con el coche eléctrico, derivado de la distorsión que producen las interferencias producidas por el gobierno de turno? Los verdaderos avances tecnológicos no necesitan de las ayudas públicas.

Las baterías de ión-litio mejoran la capacidad y la autonomía de los vehículos, pero son costosas, se recalientan y, sobre todo, existe un debate no resuelto sobre si hay recursos suficientes de litio para fabricar millones de nuevos automóviles. El precio de la tonelada de litio pasó de costar 350 dólares en 2003 a 3.000 dólares en 2008.

Las altas primas económicas a la producción de energía solar fotovoltaica que fijó el gobierno de España provocaron la creación y el desarrollo espectacular de un nuevo tipo de mercado especulativo. Así, en 2008, nuestro país alcanzó el liderazgo mundial en potencia instalada, como consecuencia de primas del 575% sobre el precio de venta del kWh. Sin embargo, tras la evidencia de que semejante política de subsidio era insostenible, el gobierno se vio obligado a establecer en septiembre de ese mismo año un nuevo marco regulatorio que reducía las primas y establecía cupos anuales a la instalación de paneles. Entonces, la burbuja especulativa explotó y con ella “la fiesta llegó a su fin” (mientras que entre enero y septiembre de 2008 se instalaron 2.700 MW, en 2009 apenas se cubrieron 50 de los 500 MW que establecía el cupo).
“Lo último” es el reciente descubrimiento por parte del ministerio del “posible” fraude cometido en el sector fotovoltaico. Al parecer, misteriosamente, los paneles solares producían electricidad incluso de noche.
La historia del sector fotovoltaico español (este no es el único ejemplo de sector subsidiado) no hace sino poner de manifiesto a dónde terminan llevando este tipo de políticas. Recordemos los titulares triunfalistas que hablaban de que “España estaba a la vanguardia mundial de la tecnología fotovoltaica”, cuando en realidad más del 70% de los paneles que se instalaban eran importados (sin contar los que simplemente se ensamblaban aquí). Pero, a pesar de la experiencia, una vez más nos encontramos con la misma clase de titulares...las burbujas ni se crean ni se destruyen, parece como si sólo se trasladaran de sector. En última instancia, los sectores subvencionados lo único que proporcionan son titulares a los políticos y elevadas rentabilidades para los contratistas, a cuenta de los contribuyentes. Seamos honestos. España no es líder mundial en el campo de la tecnología fotovoltaica, ni tampoco lo va a ser en el del coche eléctrico o en el de las baterías. Al menos, no según este patrón.
Henry Ford dijo que el verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos. Yo a esta gran frase le añadiría: “y esto no se consigue a base de subvenciones”. Los verdaderos avances no requieren de políticas de subsidio porque su coste es, con creces, compensado por las soluciones e innovaciones que aportan. El Ford modelo T o los teléfonos móviles no las necesitaron para revolucionar el mercado.

Ahora le toca el turno al coche eléctrico y, al igual que la tecnología fotovoltaica, dista todavía de acercarse a la rentabilidad. Del mismo modo que la venta de paneles y energía fotovoltaica sólo se sostenía a base de subvenciones, a día de hoy el mercado de coches eléctricos sólo se puede sustentar a golpe de talonario público.
Javier

jueves, 15 de abril de 2010

Aviones del futuro...inmediato

Hace pocos días, me enteré de esto. Parece que hace ya unos meses se ha probado el prototipo del primer avión que vuela gracias a la energía solar: Se llama Solar Impulse y, como podeís ver debajo (enlace), ya tiene un programa de pruebas reales hasta el 2012:








¿Volaremos en avión solar antes de que podamos, la mayoría de los ciudadanos,  conducir un coche eléctrico? Yo, personalmente, pienso que no...pero quién sabe.. y ¿para cuándo pensáis que habrá, tal vez, coches solares? ¿O híbridos solares/eléctricos?

Cuando pienso en que siempre, para todos, habrá un futuro que no llegaremos a conocer...ni tampoco, siquiera, imaginar...